Ponga a una mamá en su empresa

Has visto su currículum, y es brillante. Estás teniendo una entrevista con ella, y parece la mujer idónea para ese puesto… pero llega el momento de hacer esas preguntas incómodas. Aparentemente son preguntas normales, de rutina, pero tu sabes que detrás de ellas hay segundas intenciones, que condicionarán tu decisión. Llega el momento: “¿Y tienes hijos?”.

Contratar una mamá

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque una persona que es capaz de cocinar con una mano mientras con la otra cura una pupa y mece un moisés al mismo tiempo con el pie ha demostrado ser sin duda la persona indicada para sacar adelante varios proyectos al mismo tiempo.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque una persona que consigue que un mocoso de un año utilice un tenedor es muy perseverante, saber enfrentarse con valor a cualquier problema y tener una paciencia infinita. Esas cualidades sin duda le ayudarán a desempeñar su tarea.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque somos capaces de convertir un caballito en una escoba, hacer de ese roto en el pantalón un zurzido con forma de Pepa Pig y convertir una caja de cartón del Ikea en un robot fantástico. Puede que estas habilidades no le parezcan útiles así de pronto para su empresa, pero le aseguro que esta originalidad y capacidad de ver más allá le puede ayudar a solucionar problemas que nadie más sepa resolver.
Señor empresario, contrate a una mamá. Porque no encontrarás a ninguna persona con un liderazgo más grande que a aquella capaz de despegar, y encima con gusto, a varios mocosos del cantajuegos cuando llega la hora de cenar.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque necesita a personas que escuchen de forma activa a sus clientes, y esa mujer que tiene enfrente es capaz incluso de comprender que “ababababuz” significa “apaga la luz”. ¡Imagínese de lo que será capaz con sus clientes!.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque necesita en su empresa a personas que sepan darlo todo en aquello que hacen. Observe cómo esa mamá se desvive al cantar la canción del cocodrilo a su pequeño ¿no le parece que necesita a gente así en su empresa?.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque solo aquellas mujeres que han pasado por un parto conocen que siempre somos capaces de dar un poco más, que son poderosas, más fuertes de lo que cualquiera puede imaginar y capaces de superarnos en las condiciones más adversas.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque ella es una experta en saber valorar cualquier pequeño progreso que se produzca en su empresa, saber marcar un camino y trazar una estrategia a largo plazo para corregir cualquier problema detectado.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque son personas que no pueden permitirse apalancarse jamás, y capaces de reinventarse y adaptarse al cambio en cada año que pasa, y esto le obligará a su empresa a no bajar la guardia nunca.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque, por desgracia, ella sabe lo difícil que es conseguir un trabajo en su condición de madre, y ha sufrido una discriminación tras otra. Y es por eso que va a valorar más que nadie las oportunidades que le ofrezca y respetará el trabajo. Si quiere alguien fiel a su empresa, sin duda, contrate a una mamá.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque tiene madre, esposa e hija. Y le revuelve el estómago escuchar las historias de lo mal que lo pasó su madre para buscar trabajo, le cabrea las pocas oportunidades que le dan a su mujer desde que es mamá, y le encoge el corazón pensar en qué preguntas incómodas tendrá que escuchar su hija cuando se siente en una silla como la de la entrevistada que tiene delante.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque ha desarrollado en los últimos años super poderes que le ayudarán a sacar adelante cualquier proyecto: son multitarea, capaces de curar cualquier mal, y detectan cualquier problema con sólo mirar a los ojos a la persona.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque necesita en su plantilla a personas empáticas, capaces de conectar con sus trabajadores y clientes y de ofrecerles justamente aquello que buscan. Y nadie como una mamá para ello.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque, aunque siempre intente salir a su hora, es capaz de dar el 100% durante su jornada, y así conseguirá entregar cualquier trabajo a tiempo.

 

Señor empresario, contrate a una mamá. Porque necesitamos empresas más humanas, más tiernas, más divertidas y más cercanas.
Señor empresario que acaba de lanzar a su entrevistada la pregunta de si tiene hijos. Solo le pido que cuando esa mujer de currículum brillante le conteste: “Sí, tengo hijos”, simplemente se levante, le dé la mano y le diga “Pues entonces, bienvenida a bordo, necesitamos en nuestra empresa a gente como usted”. Seguro que no se arrepentirá de esa decisión.

 

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