Crear hábitos en niños

Todas las personas tenemos algo en común cuando hablamos de hábitos: la única forma posible de adquirir un nuevo hábito es empezando a hacer lo que sea, y realizarlo durante un número determinado de días. No hay otra forma de andar que andando, y no hay otra forma de aprender a lavarse los dientes que… lavándose los dientes. Así de sencillo.

Hoy os cuento varios trucos para conseguir que los niños adquieran un nuevo hábito, que puede ser de todo tipo: usar el orinal, dormir solos en su habitación, lavarse los dientes, vestirse, coger la rutina del cole… aquí podéis poner cualquier cosa que se os ocurra.

 

Hábitos y rutinas en niños

Tiempo para forjar un hábito

Esto de los hábitos es un tema tan importante que existen un montón de teorías sesudas hablando al respecto. Incluso muchas de ellas contradictorias entre sí.

Desde hace tiempo hay quien incluso se ha arriesgado a poner una cifra al respecto: 21 días dicen que son necesarios para adquirir un hábito. Bueno… vamos a poner algo de cordura… no es que sean 21 días, que si sólo lo hacemos durante 20 días no valga y sí con 21, pero puede ser una buena cifra para empezar, y no sólo en adultos, sino también en niños…

habitos niños

Si un niño está durante 21 días repitiendo la misma rutina al final la incorporará en su día a día. Los hábitos adquiridos (sean del tipo que sean) forman parte de su manera de desarrollarse, de sus capacidades aprendidas.

 

Retrocesos en la adquisición de hábitos

Ten en cuenta que, cuando hablamos de niños y hábitos, no podemos hablar sólo de avances. Es posible que el niño de repente se enfrente a situaciones nuevas que le afecten profundamente (empezar el cole, una mudanza, la ausencia de un ser querido…) y algunos de los hábitos que ya tenía adquiridos se pierdan.

No debemos tomarnos esto como una derrota o una vuelta atrás, sino como una pequeña pausa para volver a empezar desde el punto en el que, de forma realista, valoramos que nos encontramos.

Por ejemplo, es muy frecuente que niños que ya sabían ir al váter solos dejen de hacerlo cuando empiezan el colegio, o que niños que sabían sumar se les olvide, o que aquellos que dormían solos desde hace años de repente necesiten a sus padres para acostarse… No hay que hacer dramas si pasa, simplemente hay que analizar qué es lo que está pasando y ayudarle y motivarle para volver hacia adelante. Volver a forjar hábitos en niños es más sencillo cuando se ha conseguido previamente.

 

Perder hábitos en niños

Hay veces que se pierden hábitos por circunstancias ajenas (ya hemos hablado de los retrocesos) y hay otras que se pierden de forma más o menos consciente.

Para la pérdida de hábitos tenemos 3 casos posibles:

  • Hábitos que no deberían romperse jamás, porque los consideras imprescindibles.
  • Hábitos que pueden romperse en días puntuales, pero que no deben perderse (no debes dejar pasar más de 21 días sin realizarlo). Son importantes aunque no imprescindibles.
  • Hábitos que pueden perderse temporalmente y que se pueden recuperar más adelante. Son prescindibles bajo determinadas circunstancias y no son importantes.

hábitos y rutinas

 

Valora, en tu caso, qué hábitos pueden ser modificados (aunque sea temporalmente) y cuáles no. Os pongo un ejemplo:

  • Los niños van a la cama a las 9 de la noche. Este hábito puede romperse puntualmente (sin pérdida del hábito) algún día de fiesta. Este hábito se rompe totalmente en verano, y por eso al inicio del curso nos pasamos unas 3 semanas con ritmos irregulares hasta que volvemos a forjar el hábito. Todos los años en Septiembre tenemos que hacer un esfuerzo para recuperarlo, pero no nos importa porque los beneficios son mayores que el esfuerzo de reincorporarlo. Si todos en casa estamos de acuerdo no hay problema.
  • Los niños leen un cuento antes de ir a dormir. Este hábito sólo se rompe en días puntuales y nunca se pierde (no pasamos más de 20 días bajo ninguna circunstancia).
  • Los niños se lavan los dientes antes de dormir. Este hábito no se rompe nunca. Es importante e imprescindible.

¿Qué hábitos tienes en tu casa? ¿cuáles puedes romper puntualmente, cuáles puedes llegar a perder temporalmente y cuáles no deben romperse jamás?

¿Cuáles consideras imprescindibles y cuáles importantes?

 

Malos hábitos en niños

Todo esto que estamos diciendo sirve para crear hábitos positivos (aprendizajes, autonomía, …) pero pasa lo mismo con los hábitos negativos. Si a un niño lo acostumbramos durante un periodo considerable de tiempo a comer comida basura, después le costará comer verduras de nuevo; si a un niño le acostumbramos a no lavarse los dientes durante el mes de vacaciones, o le cambiamos sus horarios, perderá el hábito. Estaremos de nuevo en ese caso en el punto de partida: con 21 días por delante para volver a afianzar ese hábito perdido.

Lo mismo con cualquier mala conducta que dejes pasar (por agotamiento, cansancio, o porque no te parezca grave en un momento dado) que dejes pasar durante unos 21 días: tu hijo lo adquirirá como hábito. Por ejemplo, te puede hacer gracia que tu hijo haga algo malo un día. El segundo te mosquea… pero no le dices nada… Al final, si pasa mucho haciendo eso será un hábito, será la única forma de la que sabe hacer las cosas, y entonces sí que tendrás un problema grande, porque te costará mucho más tiempo deshacerlo.

 

¿Por qué fijar (buenos) hábitos en niños?

Los niños necesitan rutinas. Algunos más que otros, dependiendo de su personalidad y sus costumbres. Pero la mayoría necesitan anticiparse a lo que va a ocurrir: saber qué viene primero y qué se hace después. Eliminar en la medida de los posible parte de la incertidumbre que les rodea.

Los hábitos les ayudan a tener algo fijo, una pequeña parte de su mundo que no cambia, y además establece buenas costumbres que les ayudan a ser más autónomos y más responsables.

Los hábitos les dan seguridad, confianza en sí mismos, y (en casos como higiene y alimentación) les ayuda a establecer rutinas saludables.

Hay varios tipos de hábitos que podemos fijar en los niños:

  • Higiene personal: Lavarse las manos antes de comer, limpiarse los dientes después de las comidas, ir al baño solos, ducharse, …
  • Ayuda en casa: Poner la mesa, ayudar a tender la ropa, recoger los platos después de comer…
  • Horarios y rutinas: Acostarse a una hora determinada, rutinas para ir a dormir, … les ayuda a mantener el ritmo y dormir mejor.
  • Independencia: Vestirse solos, ducharse solos, preparar la mochila del colegio, … les ayuda a sentirse más realizados, a mejorar su autoestima y, todo sea dicho de paso, a tener unos papás menos estresados 😉
  • Costumbres y aprendizaje: Ir a la biblioteca un día por semana, leer un rato todas las noches, aprender algo nuevo todos los días,…
  • Responsabilizarse de los demás: Pasear al perro, regar las macetas, preparar los almuerzos de la familia, alimentar al gato,… Les ayuda de desarrollar el sentido de responsabilidad.

 

Consejos para introducir hábitos

Antes de todo, ten presente que los hábitos a introducir deben ser acordes con la edad del niño y con su etapa evolutiva. Por ejemplo, no vas a conseguir que el niño vaya al baño sólo si no está desarrollado, si no ha llegado su momento.

Dependiendo del hábito a introducir (no se puede con todos), intenta fijar un momento del día para ello. A ser posible que sea un momento en el que el niño vaya sin prisas (mejor si se puede por la noche que por la mañana). Si asociamos que a una hora es el momento del día para ese nuevo hábito será más sencillo.

Deja algo de tiempo entre la adquisición de un hábito y el siguiente, para que se afiance correctamente.

Anímale, todos los días, no dejes pasar ni uno solo sin decirle que lo ha hecho bien.

 

Truco para crear hábitos en niños y motivarles

Motivación habitos en niñosLa motivación de los niños para aprender el nuevo hábito es fundamental: si el niño no está motivado no va a ser posible implantarlo. El niño debe ver que es positivo para él (directa o indirectamente).

Por ello: detecta si el niño está motivado con el nuevo hábito. Si lo está: genial, si le gusta lavarse los dientes seguro que aprende por el simple placer de hacerlo. Va ser sencillo en este caso.

Si no lo está directamente, encuentra una motivación externa relacionada: en el ejemplo, podría valer con comprar un nuevo cepillo de dientes de sus personajes favoritos.

Si no tiene ninguna motivación, busca una y exponla como premio.Es verdad que nosotros no somos no somos demasiado partidarios de aprender mediante premios (es mejor siempre que lo haga por el simple placer de hacerlo). Pero en este caso de la adquisición de hábitos funciona perfectamente fijar objetivos a medio plazo con premios como recompensa. Si veis que cuesta, pruébalo. Durante las tres primeras semanas el niño lo hará con tal de obtener su recompensa. A partir de esa fecha se habrá acostumbrado y ya no será necesario continuar con esa dinámica porque estará integrado en el día a día.

 

 

Tablas de recompensa

Al hilo de esta tercera opción vienen las tablas de recompensa. En estas tablas fijamos el número de días que tiene que estar el niño haciendo esa nueva rutina y el premio que conseguirá. Y se van marcando cada vez que lo hace bien.

Lo mismo que hemos comentado: esto sólo funciona si el niño es capaz de realizar esa tarea (que seguro que requiere un nivel de desarrollo que debe haber superado). Estamos hablando de tareas que requieren motivación para llevarlas a cabo. Nunca debemos aplicar este método para tareas que resulten imposibles para el niño por su desarrollo o nivel emocional. Si lo aplicamos en el caso equivocado sólo lograremos frustración. Por ejemplo, no es lo mismo un niño que no va al baño solo porque “no le da la gana” que otro que no tiene todavía el control de esfínteres desarrollado y necesita tiempo.

No es necesario que sean grandes premios, muchas veces basta con cosas pequeñas. Por ejemplo, nosotros hemos usado: ver una peli (que le gusta mucho) con los papás y hacer palomitas para verla; ir a ver el museo de los bomberos; alquilar una bicicleta familiar para ir los cuatro dando un paseo; comprar un globo en fiestas; … No necesariamente tiene que ser algo material, puede ser hacer una actividad diferente en familia, o hacer algo que a él le guste especialmente. Para los niños resulta más gratificante sentirse protagonistas que regalos materiales.

Podemos hacer una tabla de recompensa en casa (en papel o cartulina) o utilizar una de madera (venden unas muy bonitas de las que os hablo abajo).

Os dejo varias ideas en las fotos.

Hábtios en niños

Esta es una de las tablas de recompensa que hemos utilizado. Con 6 días íbamos al cine a ver una película. En cada casilla conseguida se pega una pegatina y se pone una frase y una carita sonriente. En este caso hicimos varias tablas como esta hasta conseguir los 21 días. Al ser niños pequeños funciona mejor con pequeños objetivos a corto plazo (no más de una semana).

habitos en niños

Esta otra es una tabla de recompensas de Diset. Si vais a utilizar esta técnica veréis que hay tablas muy bonitas, que llevan imanes para que sea más sencillo poner y quitar estrellas o caritas sonrientes, incluso muchas llevan casillas para aplicarlas a varios hermanos.

Encontrar tablas de recompensa con imanes

 

 

Y si…un reto para ti también

Sí, estamos hablando de niños… y todo parece medianamente cómodo.

Seguro que estás pensando en cómo va a adquirir hábitos tu hijo.

Ahora piensa un poco más… ¿y si aprovechas la oportunidad para crear un hábito para ti también?. Algo que sea bueno, que te haga mejor en tu día a día. ¿Por qué no?.

Te propongo que, además de acompañar a tu hijo en la adquisición de un nuevo hábito, encuentres otro también para ti. Algo que te cueste un poco de esfuerzo pero que te vaya a ayudar. Si quieres hasta puedes hacerte una tabla de premios como la que hemos comentado y ¿por qué no? darte un capricho si aguantas los 21 días con el nuevo hábito. Comer mejor, dormir mejor, leer todos los días un ratito… piensa qué vas a hacer.

 

ejemplo y hábitos

Recuerda: tu hijo seguirá tu ejemplo, no tus consejos.

Se coge un hábito repitiendo la misma acción durante muchos días. Se enseña algo con el ejemplo, no con las palabras.

Ser madres/padres supone esforzarse, nadie dijo que sería fácil 😉

 

 

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