Cómo hacer que un niño coma de todo

Todos los días la misma historia. La hora de la comida se vuelve desesperante, aborrecible.

Tú quieres que tu hijo coma de todo, que lleve una dieta equilibrada. Él o ella se empeña en comer siempre lo mismo. Unos pocos alimentos muy concretos, que se come medio bien. Y el resto de comida ni siquiera lo prueba. Un día tras otro. Una pelea tras otra. La hora de la cena ya no es placentera, sino un auténtico suplicio de peleas. La comida te aleja de tus hijos y ya no sabes qué hacer.

¿Te suena?. Si este es tu caso, aquí van algunas recomendaciones que puedes probar para conseguir volver a disfrutar de las comidas en familia. Ten en cuenta de todos modos que cada niño es un mundo y tal vez no te sirvan todas las pautas.

conseguir que un niño coma de todo

 

1 – Comidas en familia

Si es posible, intenta que las comidas sean en familia. Al menos una de ellas al día. Que os sentéis todos juntos, sin tele ni distracciones, y que podáis tener el ratito de la cena juntos.

Una vez conseguido esto, trata de dar ejemplo. Que tu hijo vea cómo vosotros coméis de forma equilibrada. Que perciba la importancia de una dieta variada con el ejemplo que le vais a dar comiendo vosotros mismos de todo.

Recuerda: tu hijo seguirá tu ejemplo, no tus consejos. Si quieres que coma de todo debe veros a vosotros comiendo de todo.

 

2 – Apóyate en los alimentos que le gustan para crear nuevas recetas con nuevos ingredientes.

Seguro que ya sabes qué alimentos son esos que le chiflan a tu peque. ¿Ya lo tienes?.

Ahora el objetivo es que, apoyándote en esos sabores que le encantan vayas introduciendo nuevas recetas con nuevos alimentos que se hasta ese momento se ha resistido a probar. El gusto necesita adaptarse a esos nuevos sabores, y lo hará poco a poco. Sin prisa, pero necesitas que comience a probarlos.

Os pongo un ejemplo: a mi peque le chifla el queso, en todas sus formas. Pero había dos verduras que se resistía ni siquiera a probarlas: calabacín y espinacas. La solución fue cambiar la forma en la que las cocinábamos en casa: el calabacín comenzamos a hacerlo gratinado con queso por encima, y las espinacas empezamos a cocinarlas con bechamel y queso. Sí, al principio llevaban demasiado queso. Casi empalagaban. Pero gracias a la capa de queso comenzó a comerlas. Poco a poco fuimos quitando tanto queso. Su gusto se acostumbró a los sabores de estas nuevas verduras, y ahora las puede comer cocinadas de cualquier forma.

Lo mismo pasará con cualquier nuevo sabor que quieras introducir. Primero en pequeños trozos, disimulado con otras comidas si es necesario. Su gusto necesita acostumbrarse a ellos. Combínalos al principio con sus platos favoritos. Poco a poco, ve descubriendo los nuevos ingredientes: trozos más grandes, más protagonismo dentro de la receta, …

 

3 – Implícale en la preparación de las recetas

Otro truco que no falla es implicar a los niños en la cocina o en la preparación de las recetas y de los alimentos:

  • Planta un huerto urbano para cultivar verduras en casa.
  • Lleva al niño contigo al supermercado y que te ayude a hacer la compra.
  • Cocina con él todo tipo de recetas.

Muchas veces los niños se animas a probar nuevos alimentos si los han cocinado ellos. Tener para cenar ese pastel de carne que ellos mismos han preparado, o comer esa lechuga que llevan un mes regando les llena de satisfacción. Más todavía si la comparten con toda la familia.

 

4 – Fuera televisión y distracciones

Los “malos comedores” se distraen durante las comidas muy fácilmente. La comida no les interesa, así que se evade con cualquier distracción.

Por eso debemos evitar que se queden absortos con la tele, tables u otros. Ya podrán verlas cuando terminen la cena, pero ahora es importante estar al día.

Muchas veces lo hacemos exactamente al revés: como sólo come si le ponemos la tele, la aprovechamos para conseguir que coman. Pero no hacemos sino alimentar una mala costumbre, que les aleja de comer conscientemente y hace más difícil el problema en el futuro. La tele soluciona a corto plazo, pero agrava el problema en un futuro.

 

5- Los alimentos no son premios ni castigos

A veces, con buena intención, utilizamos ciertos alimentos como premio o castigo.

Por ejemplo “Si haces esto tendrás de premio una natilla”, “Si me ayudas te dejo que no te comas las lentejas”, …

Sin darnos cuenta ponemos una connotación negativa en ciertos alimentos y les damos a otros (dulces habitualmente) un poder de seducción mucho más alto.

No podemos tratar así la comida. La comida es eso: alimentos. No la podemos utilizar como arma arrojadiza para conseguir otros propósitos, menos aun cuando hemos detectado problemas para conseguir que el niño coma bien.

 

Todos tenemos derecho a tener un par de alimentos prohibidos

Reconozco que como madre la primera vez que oí esto no me gustó nada: mi hijo debía comer de todo y punto. Que para eso mando yo.

Pero, piénsalo ¿acaso tu comes absolutamente de todo?. Aunque creas que comes de forma muy equilibrada seguro que hay algún alimento que no te hace demasiada gracia ¿a que sí?.

Todos tenemos derecho a tener uno o dos vetos. Los mayores y los pequeños también. Tampoco debemos exigir a nuestros hijos más que a nosotros mismos. Tampoco le va a pasar nada por no comer pimientos.

Así pues, si tu hijo come casi de todo, pero hay un alimento en concreto que no… piensa en que a ti tampoco te gustan los saltamontes fritos y no pasa nada por no comerlos dos veces a la semana ;p

Mientras sea un alimento puntual no hay problema.

 

Últimas recomendaciones

Hasta ahora hemos hecho recomendaciones muy generales, que obviamente no van a servir a todos los niños. Cada uno tiene su personalidad, su temperamento y sus ganas (o no) de probar nuevas cosas.

De todos modos, siempre debes adaptar las recomendaciones a tu caso concreto, y sobre todo, ten en cuenta que esto es un proceso largo. No vas a conseguir resultados de un día para otro. Inculcar hábitos saludables a los niños requiere su tiempo. Pero el mejor momento para comenzar es ahora mismo. Cuanto más tiempo dejes pasar mayor será el niño y más se complicará todo (será más reacio a los cambios).

Si estás aquí es porque estás dispuesto/a a dar el primer paso. Así pues ¡ánimo y adelante!. Es un reto, nadie dijo que fuera fácil.

 

 

¿Tu hijo no come de todo?. ¿Qué has hecho?.

¿Qué trucos te han funcionado para que coma mejor?. Cuéntanoslo en los comentarios

 

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