Qué es un au pair y consejos para convertirse en familia de acogida

¡Hola a todos!. Hoy os traigo un tema que tenemos ahora muy caliente en casa: los au pair y cómo nos podemos convertir en una familia de acogida. Es una solución ideal para contar con una ayuda con el cuidado de los niños y para abrir mentes en toda la familia, aprender cosas nuevas con un miembro más, volvernos más tolerantes, ampliar horizontes y conocer culturas e idiomas en nuestra propia casa.

¿Queréis que os cuente un poco más? ¡atentos a los que os estéis planteando esta opción!.

Au pair - familia de acogida

 

¿Qué es un au pair?

Un au pair es un chico o una chica que va a vivir durante un tiempo a una casa de acogida (normalmente suele ser entre 1 mes y un año). El au pair ayuda en la casa con el cuidado de los niños y alguna pequeña tarea de la casa y a cambio recibe la manuntención (alojamiento, comida, etc) y una pequeña paga con la que pagar sus gastos, que varía de un país a otro. La idea del au pair es que además aprenda el idioma del país de destino viviendo con la familia como uno más y que aproveche su estancia para hacer algún curso de idiomas.

Se trata de encontrar una relación que sea beneficiosa para ambas partes, llegando a los acuerdos concretos que a todos nos vayan bien.

Hay que decir que el au pair debe sentirse una parte más de la familia. Obviamente no es un hijo más (es mayor de edad y él sabrá con quién va y qué hace en su tiempo libre, no es problema nuestro), pero tampoco es un criado. Es una persona que durante esos meses debe sentirse como si estuviera en su casa y formar parte de la vida familiar. Nosotros haremos un esfuerzo para que esté a gusto y él o ella hará el esfuerzo para integrarse.

Los trabajos que puede hacer son principalmente atender a los niños, y alguna tarea que denominan ligera: por ejemplo, pueden encargarse de recoger la ropa de los niños, o de ordenar un poco. Pero no son los encargados de limpiar a fondo la casa, ni de limpiar todos los baños, … de todos modos, en el acuerdo que llegues con ellos debes hacerles saber cuáles serían sus tareas y no modificarlas después. Dependiendo del acuerdo que se llegue con ellos se puede proponer diferentes pagas.

Como os decía, va a ser un miembro más de la familia y va a participar en todos los planes familiares como uno más. Debemos convertirnos en una familia muy tolerante, ya que vamos a aceptar a otra persona con una cultura algo diferente a la nuestra.

 

Entre los beneficios de esta relación para la familia nosotros destacamos:

  • Los niños (y los mayores) abrimos nuestra mente a otras culturas, otras formas de pensar y de vivir. La persona que viene a casa aporta otras formas de ver el mundo, otra cultura, otro idioma, otras costumbres, …
  • Nos ayuda en casa con los niños ¡y anda que no viene bien la ayuda cuando trabajamos los dos papás!.
  • Seguramente esta experiencia nos ayude a salir un poco de la rutina y ponernos las pilas: salir un poco más, hacer alguna actividad nueva, conocer nuestro entorno más inmediato…

 

De todos modos, no os creáis que todo es bueno. Hay algunas cosas que tenéis que plantear:

  • Necesitan una habitación donde dormir, por lo que hay que dejarles un espacio en casa (y no siempre es fácil si vivimos en un piso no muy grande).
  • Se pierde algo de intimidad familiar: efectivamente estamos metiendo a un extraño en casa.
  • Es posible que no salga bien: que él no se sienta a gusto en casa, que nosotros no estemos bien, que los niños se lleven mal con él, que no nos gusten las normas que impone a los niños, … mil cosas. Así es tratar con personas dentro de la familia. Hay que tener claro que la experiencia puede ser muy buena o muy mala, y que depende de la persona con la que contemos.

 

 

¿Qué debo ofrecer al au pair para convertirme en familia de acogida?

La verdad es que no son muchas cosas, pero son totalmente necesarias:

  • Una habitación para ella sola (de al menos 9 metros cuadrados y con ventana).
  • Una paga semanal para sus gastos. En España el mínimo son 70 euros a la semana.
  • Manuntención: comida y alojamiento.
  • En principio todo lo demás se lo paga el au pair (curso de idiomas, viaje, transporte, …), aunque hay algunas familias que acuerdan ayudarles con alguno de los gastos.
  • El au pair debe ser parte de la familia, participar siempre que quiera en las actividades familiares, en las comidas, los viajes, en las fiestas, …
  • Sus horas de trabajo son 30 semanales como máximo. El resto del tiempo lo tienen libre y ellos deciden cómo lo emplean. Al menos un día a la semana lo tienen que tener completamente libre.
  • Tienen derecho a un mes de vacaciones pagadas al año (o a los días equivalentes para estancias de menos tiempo).

Aparte de eso, hay que concretar con la persona que vaya a venir pequeños detalles, porque cada uno trae su historia y sus circunstancias, y tenemos que adaptarnos a ellas (por ejemplo, algunos estudian a distancia y necesitan días para examinarse, otros tienen que volver en una fecha determinada a su país, otros….).

 

¿Qué consejos daría a una familia que quiera acoger un au pair?

El principal consejo que os daría es muy sencillo: dejar todo (hasta el más mínimo detalle) claro desde el principio. Sed sinceros con la otra persona y dadle por escrito todos los detalles de lo que esperáis, de cómo vivís, … absolutamente todo. Es importante que tanto nosotros como la au pair seamos todo lo sinceros que sea posible, a fin de cuentas toda la información que nos demos ambas partes puede ayudarnos a aclarar si estamos hechos unos para otros o si es mejor que sigamos buscando a otra persona con más cosas en común. Para que os hagáis una idea, nosotros les pasamos una carta de 5 páginas contando todos los detalles de nuestra familia, para que ellos valoren si somos la familia adecuada. Dentro de esta carta incluimos por ejemplo:

  • Quiénes somos, qué carácter tiene cada miembro de la familia, especialmente los niños. Aquí contamos lo bueno y lo no tan bueno: si el niño es movido, lo decimos; si el bebé grita y alborota por la noche lo decimos… el objetivo es que no haya sorpresas desagradables una vez que esté viviendo en casa. Ten en cuenta que todos somos tolerantes con algunas cosas y menos tolerantes con otras, y el objetivo es encontrar a una persona a la que no le importen las cosas menos buenas y que le guste lo mejor que tenemos para ofrecer.
  • Si es vuestro caso, decid si tenéis mascotas.
  • Qué trabajo va a tener que realizar en casa: qué queremos que haga con los niños en cada momento, si tiene que ayudar en casa o no, … todo. Incluímos el planning del día a día incluso (de tal a tal hora necesitamos que hagas esto…). Incluimos los horarios de los papás para que sepa qué organización exacta va a llevar. También dejamos claro si algún día tendrá que quedarse con los niños para salir nosotros, etc.
  • Algunos detalles sobre normas que tenéis con los niños, vuestra forma de educarlos, …
  • Qué hacemos en casa el resto del tiempo: nuestras aficiones, nuestros planes familiares habituales. Aquí hay que indicar también si solemos viajar, qué hará cuando viajemos, etc.
  • Qué días tendrá vacaciones, qué pasa si un día necesitamos que cambie sus horarios habituales, …
  • Cómo es nuestra ciudad. Qué recursos tiene a su alcance, cuánto cuesta llegar en autobús al centro, qué comercios hay cercanos, si hay piscinas o gimnasios en el barrio, si hay zonas verdes, … cualquier detalle que nos parece interesante.
  • Cómo es nuestra casa: si tiene baño para ella sóla o son compartidos, qué tiene su habitación, si tenemos internet, …
  • Si hay cursos de idiomas accesibles cerca de casa: opciones oficiales y no oficiales para aprender nuestro idioma.
  • Las normas de la casa. Un consejo: dejad por escrito todo, hasta lo que parezca más obvio. Por ejemplo, nosotros fijamos que no pueden traer chicos a casa, o que si manchan algo son los encargados de recogerlo. Parece obvio, pero no siempre es así para todo el mundo (en serio, no lo es, os sorprenderíais).
  • Normas respecto a la comida: qué clase de comida soléis cocinar y qué hacer si no le gusta. En nuestro caso por ejemplo les decimos que si no les gusta tienen libertad para cocinarse lo que quieran y que pueden decirnos sus gustos cuando vamos al supermercado.

Puede parecer un poco fuerte escribir tantas cosas sobre nosotros de golpe, tantas normas tan obvias y tanta información. Pero es la forma de que la otra persona pueda valorar si somos su familia ideal y si se va a sentir a gusto con nosotros en una estancia tan larga. Nosotros hemos hecho llegar esa información a todos aquellos que mostraban interés y que tenían un perfil que nos gustaba.

Si ambas partes, con toda esa información, estamos de acuerdo ¡genial!. Y sino, no pasa nada ¡a seguir buscando un poco más!. Es mejor darnos cuenta de que no encajamos desde el primer momento a que se de cuenta de sorpresas inesperadas sobre nosotros una vez que esté aquí.

Lo mismo con lo que él o ella os tenga que decir: cómo entiende la educación de los niños, qué planes tiene, qué personalidad tiene, qué planea hacer en el día a día, su experiencia cuidando niños … hablad con ella y preguntadle todo lo que se os ocurra. Lo ideal creo que es quedar algún día para charlar por Skype y así vernos las caras y sentir si hay feeling o no.

 

¿Cómo encontrar au pair?

A la hora de contactar y escoger un au pair hay varias opciones:

  • Hay agencias dedicadas a ello
  • También hay páginas web que ponen en contacto a las familias con las au pair

Las agencias cobran unos 200-300 euros por persona y lo bueno es que si hay problemas se encargan de buscar a otro y de recolocar en otra familia a la au pair. Las páginas web son gratuitas pero si quieres contactar con las chicas tienes que darte de alta (40 euros un mes).

¿Qué opción escoger?. Pues depende de tus preferencias. La agencia va a hacer el trabajo de búsqueda por ti. De todos modos, a mi no me gusta tanto porque, al cobrar a todas las partes, tienen la “obligación” de emparejar a todos, incluso a la “ranita más fea”, tanto en el lado de las familias como de las au pair. Es decir, aunque una familia no sea la más adecuada la van a emparejar. A cambio es verdad que ofrecen alguna garantía más (sólo por el hecho de pedir documentación a ambas partes ya es importante).

En mi caso me gusta realizar yo misma la selección: leer las fichas de todos, prestar atención a los pequeños detalles y a sus gustos, hablar con ellos directamente desde el primer momento. Yo tengo muy claro qué problemas puede tener otra persona con mis hijos y qué tipo de personalidad encaja mejor con ellos.

En la web hay cientos que candidatos. Si no sois demasiado estrictos con las condiciones os encontraréis desbordados intentando hilar fino entre tantos perfiles. A nosotros cada día nos llegaban 4 ó 5 solicitudes, y al final era un poco complicado. Además de gestionar esas solicitudes, la web nos decía que había cerca de 300 personas que cumplían nuestros requisitos ¡imagina qué complicado!. Por eso, es importante fijar algunos detalles que puedan ser valiosos para vosotros: si queréis que hablen bien el idioma o no importa si tienen un nivel más bajo, si os apetece que hayan estudiado una rama concreta, qué edades, alguna afición que podáis compartir… hay tanto donde elegir que se pueden fijar otros criterios para encontrar a una persona más idónea y que encaje con vuestro estilo de vida. En el buscador hay una zona para poner textos que haya en sus fichas, y es allí donde podemos seleccionar más. Por ejemplo, como nosotros tenemos un bebé y nos apetecía alguien que supiera cuidar de bebés, hemos estado buscando perfiles que tengan en sus fichas palabras como “babies”, “kindergaten”, etc, en varios idiomas. Poder hacer una pequeña criba inicial es importante porque sino ¡es una auténtica locura!.

De todos modos, dependiendo de la época del año hay más o menos candidatos: para verano y para septiembre hay más perfiles que en otros meses. Aun así, esta opción de las au pair está muy extendida en otros países, por lo que es sencillo encontrar chicas con unos perfiles muy brillantes y que encajen con nosotros.

Cada vez que encontramos un candidato que nos guste mandamos un mensaje. Normalmente contestan bastante rápido con la primera respuesta positiva o negativa. Si es negativa ¡toca seguir buscando! (es un poco frustrante cuando crees haber encontrado al candidato perfecto, pero… adelante con más). Y si es positiva es el momento de seguir hablando, haciéndonos llegar toda la información de unos a otros, incluso quedando por Skype para ver si hay feeling.

Un consejo: si encuentras a uno que realmente te gusta, ve a por él. No tardes en contestar. Ten en cuenta que al igual que a ti te llegan muchas solicitudes a ellos también. Y hay que ser rápido si congeniáis bien. Si tardas varios días en contestar se habrá buscado a otras familias pensando que realmente no te interesa.

 

¿Y una vez que hemos encontrado a nuestro au pair?

Una vez que hemos terminado nuestro proceso de búsqueda y ambas partes estamos de acuerdo llega el momento de dejar por escrito las condiciones. En Internet (y en las páginas de búsqueda de au pair) tenéis ejemplos de contratos entre ambas partes para ello.

En España no hay legislación específica sobre esta relación del au pair. No es estrictamente un contrato de trabajo, pero tampoco es un intercambio de estudios. No es necesario que les demos de alta en ninguna parte.

Aun así, hay países con los que es más sencillo todo: los de la Unión Europea, ya que los au pair no necesitan tener un visado de estudios, tienen la tarjeta sanitaria europea, … y todo resulta más sencillo (para ellos, que son los encargados de esas cosas, a nosotros como familia nos da igual).

Si necesitan un visado de estudios porque no son de la Unión Europea tendrán que asistir a un curso avalado por el Instituto Cervantes o por alguna Universidad, normalmente les piden que sea de al menos 20 horas a la semana (y si están con los niños 30 horas y otras 20 en el curso os podéis imaginar qué cuentas les salen…). Sino su permanencia máxima sin visado (como turistas) es normalmente de 2 meses.

Necesitan un seguro médico que les cubra (deben encargarse ellos de eso), y buscar el viaje. Acordaremos con ellos si vamos a buscarles al aeropuerto de donde sea o cómo organizamos su llegada.

Es una buena recomendación perdirles que nos manden una copia de su billete de avión o tren, para asegurarnos de que realmente van a venir y no nos dejan colgados a última hora.

 

¿Qué preparar para la llegada del au pair a casa?

Hay que tener en cuenta cuando el au pair llega que está en un país extraño, con gente extraña, echando de menos su tierra y su gente. Aunque venga con muchas ganas lo normal es que esté un poco descolocado. Encima a veces los niños no lo ponen fácil: es posible que no quieran jugar con él, ya que, ciertamente es un extraño.

Por ello lo mejor es tener un periodo de adaptación: tener algún rato de juegos en el que participemos todos, dejar pasar algún día hasta dejar a los niños a su cargo por ratos largos. Nosotros hemos intentado hacer coincidir su llegada con un momento en el que tenemos un poquito más de tiempo libre para hacerlo más sencillo.

Aunque lo ideal a veces para nosotros es que esté aquí durante el curso escolar, ten en cuenta que puede ser complicado para los niños adaptarse de golpe al comienzo del colegio y además a que un au pair viva en casa. Además, en niños pequeñitos, hay que evitar que relacionen que van a colegio por la llegada de la otra persona (a veces hacen ese tipo de relaciones causa-efecto un tanto curiosas). Por eso es mejor hacer que no coincidan exactamente en los mismos días (con separar una o dos semanas ambas cosas suele ser suficiente).

Para su llegada debemos preparar poca cosa: que la habitación esté lista (armario despejado, sábanas limpias, …), si va a necesitar algún recurso que le vayamos a proporcionar (bonobus, folletos turísticos, información de autobuses …) y poco más.

También somos los encargados de presentarle nuestra ciudad o pueblo: qué cosas puede ver, dónde están los recursos más importantes, …

 

 

Os cuento mi historia (hasta el momento) y mis opiniones

La verdad es que nosotros esta opción ni nos la habíamos planteado… hasta ahora.

Sabíamos de otras experiencias. Unos familiares se habían aficionado enormemente a acoger chicas au pair para el cuidado de la niña pequeña y para que el mayor aprendiera inglés: se iba una y llegaba otra a su casa, de todas las nacionalidades posibles. Algunos amigos habían tenido y la experiencia siempre había sido positiva. Hablando con unos nos habían contado de unos amigos con una experiencia más negativa, pero en general todo eran buenas palabras.

Pero… de repente, todo se nos había complicado mucho: era imposible encajar los horarios del colegio con los de la guardería, en las guarderías cercanas no había plazas, … parecía todo muy complicado de cara al curso que viene. Así que planteamos esa opción como única solución para no dejar aparcados a nuestros niños fuera de casa todo el día y poder sacar al menos media jornada de trabajo en condiciones. Además, nos gustaba la idea de meter en nuestra vida a alguien nuevo durante un periodo de tiempo, de conocer otras culturas y enriquecernos de esta experiencia.

Económicamente a nosotros nos sale igual la manuntención y la paga del au pair que las guarderías de nuestra ciudad (que, dicho sea de paso, no entiendo por qué aquí son tan caras).

Hemos tenido muchos días de dudas. La verdad es que da un poco de miedo meter a alguien nuevo en casa ¿y si no nos adaptamos bien? ¿y si perdemos intimidad? ¿y si no es cariñosa con los niños? ¿nos podremos arreglar bien con una habitación menos?… tratar con personas es lo que tiene: mucha incertidumbre. Confieso que estas dudas me han asaltado mucho y, hasta el momento en el que hemos tomado la decisión firme de ir hacia adelante con esta opción, he dado mil vueltas al asunto.

Por otro lado, tiene unas ventajas indiscutibles para nosotros:

  • Nuestra vida se simplifica mucho: tener a una persona que puede recoger y llevar al niño al colegio y que puede hacerse cargo del bebé durante unas horas todos los días facilita enormemente nuestra vida familiar y nos permite estar más tiempo juntos. Además, a los niños les permite estar más tiempo en casa y el bebé no se quedará en una clase abarrotada junto con otros 14 bebés más y un solo cuidador a su cargo.
  • Ya que nosotros tenemos un poco difícil viajar (la verdad es que con los niños tan pequeños se nos hace complicado irnos demasiado lejos, y del extranjero ni hablamos hasta que no tengan más de 3 años), traemos un poco de ese espíritu a casa. Mis hijos van a tener que enfrentarse a un mundo globalizado: viajar, hablar en otros idiomas, relacionarse con otras culturas… va a ser parte de su día a día personal y laboral el día de mañana y es una forma de ir abriendo su mente desde pequeñitos.
  • La persona que venga seguro que deja algo bueno en casa: sus costumbres, sus ideas de juego, su forma de hacer las cosas… va a enriquecer nuestra vida sin duda y no va a permitir que nos dejemos llevar por la rutina.
  • Mis niños son muy pequeñitos todavía, pero lo mucho o poco que aprendan de otros idiomas (francés, inglés, italiano, … la verdad es que me da igual cuál) les va a resultar positivo. Aunque sean unas cuantas palabras o un par de canciones seguro que vale la pena.

Así que aquí estamos, terminando el proceso de selección con dos chicas que nos han gustado mucho. Todavía no sé con cuál seguiremos adelante al final, pero la cosa pinta muy bien. Os iré contando acerca de esta experiencia en el blog más adelante.

 

¿Me contáis vuestra experiencia en los comentarios?

 

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